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domingo, 26 de febrero de 2017

Más de 38.000 personas se disputan 400 plazas de funcionario

Os traigo la noticia que ha publicado El País:

Cuando una multitud comienza a ascender por las escaleras de la facultad de Ciencias de la Información, poco antes de las cuatro de la tarde de este sábado, las ruidosas conversaciones dan paso rápidamente a los deseos de "suerte", a los besos y a las palabras de ánimo. Sin duda, los nervios han hecho aparición y ya solo hay oídos para los supervisores, que plantados ante las puertas de las aulas empiezan a recitar los nombres de los candidatos. Alejandro entra en una de las salas habilitadas para los exámenes. Y Ana Belén. Y Mercedes. Ya es su hora. En unos minutos arrancan aquí las oposiciones para hacerse con un puesto de funcionario. Y los tres quieren lograr una de las plazas ofertadas. Como los miles de compañeros que aguardan en los pasillos de este y otros edificios de la Universidad Complutense de Madrid, así como en otras 13 ciudades donde también se celebran estas concurridas pruebas.

"Siempre puedes tener suerte, pero la experiencia, la preparación y la insistencia hacen mucho", afirma Irene Paterna, de 27 años, que compite por una de las únicas 400 plazas de auxiliar administrativo que oferta la Administración General del Estado este año. "La última semana la he pasado más o menos bien. Sin nervios. Pero aparecerán cuando me planten el examen delante", añade esta albaceteña, que ha aterrizado en la capital esta misma mañana y que tendrá difícil, desde luego, cumplir con su objetivo. Porque, según los datos facilitados por el Gobierno, más de 38.800 personas aspiran a lograr lo mismo. Y, por tanto, solo lo conseguirá 1 de cada 100.

En un país donde el 25% de los universitarios quiere ser funcionario, según un estudio de la Fundación AXA, miles de personas han llenado este sábado la madrileña Ciudad Universitaria para opositar a la Administración General del Estado. La afluencia prevista era de tal magnitud que el Metro ha reforzado la frecuencia de sus trenes en la Línea 6, que cuenta con una parada en esta zona de la capital. Por la mañana y por la tarde, también se han celebrado oposiciones —tanto estos candidatos de nuevo ingreso, como los de promoción interna— a otras seis categorías de funcionarios: por ejemplo, al de administrativos del Estado, al del Cuerpo superior de administradores civiles y al de técnicos de gestión de organismos autónomos. Estos grupo menos numerosos que el de los candidatos a auxiliares.


ras años de constricción institucional debido a la crisis económica, las esperanzas de muchos candidatos a funcionarios resurgieron el pasado año. El Gobierno anunció en marzo una oferta de empleo público de 13.427 plazas nuevas (más unas 5.000 de promoción interna) en los diferentes ámbitos de la Administración central, a las que aspiran cerca de 70.000 personas, lo que supone un aumento del 62% respecto a 2015. Pero la alegría duró poco. A quienes este sábado acudieron a Ciudad Universitaria, aún les quedaba sufrir algún susto. El Ministerio de Hacienda dictó en julio una orden para adelantar el cierre de los gastos no presupuestarios, lo que paralizaba las convocatorias. Aunque, entonces, el Ejecutivo en funciones aprobó en octubre una excepción que permitiese celebrar las oposiciones para cubrir 3.501 de esos puestos ofertados, correspondientes a la Administración General del Estado y entidades locales. Los exámenes de este fin de semana se corresponden, precisamente, con parte de esa autorización excepcional.
Esta batería de cifras evidencia que la oferta de empleo público se revitaliza, después de tocar fondo en 2012. En dicho año, la Administración central solo sacó a concurso unas 2.900 plazas de todo tipo, frente a las casi 38.000 que se habían alcanzado en 2008.

8.000 aspirantes a promocionar a administrativo

Con el DNI en la mano, María Magariños aguarda su turno en un pasillo de la facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense. Llegó a Madrid desde Pontevedra en la noche del viernes y ahora, pasados apenas unos minutos de las nueve de la mañana del sábado, escucha atenta el recitar de nombres que resuena ante la puerta del aula que le asignaron. Aún no ha llegado su turno de entrar. "Estos días no he estado muy intranquila. Pero, en este momento, la verdad es que me estoy empezando a poner un poco nerviosa", reconoce esta auxiliar administrativo de 32 años, que trabaja en la Delegación del Gobierno y aspira en 2017 a promocionar a administrativo. "Llevo un año preparando estas oposiciones. He dedicado al estudio, en las últimas semanas, unas tres horas cada día después de salir de la oficina", detalla.

Una vez cerradas las puertas de los centros de exámenes, fuera quedan muchos de los familiares de los candidatos. Muchos matan los nervios, a la espera de que concluyan las pruebas, en la cafetería o sin apartar la vista del móvil. "Ojalá pudiera entrar yo dentro y ayudarla", exclama la madre de Núria, apenas unos segundos después de ver cómo su hija subía la escalera de la facultad. A sus 30 años, esta vecina de Getafe, que lleva más de un lustro trabajando en la Agencia Tributaria como auxiliar administrativo, compite también con otras 8.000 personas por promocionar a una de las casi 1.000 plazas de administrativo convocadas. "Estaba estresadísima", subraya su progenitora: "Es el tercer año que se presenta".


OTRAS OPOSICIONES, APLAZADAS


El bloqueo en las negociaciones de los nuevos Presupuestos Generales del Estado ha provocado que siete comunidades hayan aplazado las oposiciones de docentes. Como publicó EL PAÍS, Castilla La Mancha, Castilla y León, Extremadura, Aragón, La Rioja, Navarra y Murcia han anunciado que no convocaran este 2017. Frente a esta posición, cuatro autonomías siguen adelante con sus planes de celebrar los exámenes: Andalucía, País Vasco, Cataluña y Baleares (aunque esta última solo con plazas que había reservado en 2016). El resto aguarda.

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